“Mulán”, otro remake más de Disney

Mulán remake

Disney + estrenó en 2020 Mulán, un remake de la película de animación de 1998, con la que intentó probar una nueva estrategia que no les salió muy bien. La película no se estrenó en las salas de cine, sino que lo hizo en la plataforma de distribución de contenidos de la productora. Hasta ahí todo bien, de no ser porque para verla pedían a los usuarios pagar 20 euros (además de la suscripción). ¿Resultado? De los 200 millones de dólares que costó rodar la película solo se han recuperado con la recaudación 70.

Y es que Disney se pensaba que todos esos nostálgicos de los 90 se iban a lanzar como locos a su plataforma a pagar por ver la película, ya que dos horas de largometraje, sin canciones y con muchas escenas de acción no son los ingredientes más habituales del cine familiar que se espera de esta productora. Sin embargo, esta crisis creativa de los estudios que se ha dedicado a lanzar únicamente remakes y nuevas versiones de sus clásicos los últimos años (los cuales no son necesariamente mejores que la versión de dibujos) se está empezando a traducir en gente cansada de ver lo mismo que se va al cine de otras plataformas en busca de algo nuevo.

Y entrando ahora ya a analizar la película en sí, vamos a empezar por lo bueno, que probablemente acabemos antes. Lo que más me gustó de la película ha sido la labor de los equipos de vestuario y escenarios. Han conseguido elaborar trajes preciosos y unos escenarios que, unidos a la iluminación, nos dejan unos planos para enmarcar. También son muy destacables las coreografías de lucha que, si bien no siempre son muy creíbles, desde el punto de vista del espectáculo son increíbles.

Y ahora ya vamos con todo lo demás que no me ha gustado. Para empezar vamos a hablar de la música. ¿Dónde están todas esas canciones que daban fuerza al relato y creaban escenas increíbles? Porque creo que si ahora mismo me pones cualquier canción de la película no sé reconocer ni una. Las grandes escenas de la película de animación en la que veíamos la evolución de la protagonista a la par que conocíamos sus sentimientos a través de la letra de la canción han desaparecido por completo, perdiendo una de las señas de identidad de la historia de 1998.

Pero es que además nuestra heroína no tiene ningún tipo de evolución. Empieza siendo ya la mejor, no vemos que se ponga al nivel de sus compañeros preparados para eso porque empieza siendo mejor que ellos. No vemos a la protagonista pasar momentos complicados ni pasar apuros porque hasta cuando está sola es capaz de hacer frente sin ayuda de nadie a un ejército de hombres. No tiene ni un solo fallo en su viaje.

Y hablando de los enemigos del otro ejército, no sé a vosotros, pero a mí los villanos normalmente me suelen imponer un poco, dar algo de miedo. Pero es que en esta ocasión ni lo uno ni lo otro. Tampoco tenía agobio por la posibilidad de que descubrieran la verdadera identidad de Mulán en su regimiento porque sus superiores no me daban nada de respeto.

En resumen, otra producción más de Disney que añadir a la lista de desencantos, porque encima me han quitado a Mushu.

¿La habéis visto? ¿Qué os pareció? ¡Os leo en los comentarios!

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