“El Internado: Las cumbres”, otra serie que se suma a la moda de los reboots

Frame de "El Internado: Las cumbres".

Parece ser que últimamente la industria audiovisual anda escasa de ideas o tiene miedo a innovar, porque en los últimos años hemos visto una oleada de series y películas que vuelven pasadas unas décadas a través de reboots y spin offs.

Y El Internado, una de las series que marcó mi adolescencia, no se iba a quedar atrás. Prime Video anunció en 2020 que se había hecho con los derechos de la icónica serie de Antena3 y que iban a hacer una nueva versión más actual. Se ve que esta vez no fueron capaces de conseguir que el elenco original se sumara a la aventura como sí ha ocurrido con Física o Química o Los Protegidos.

En esta ocasión viajamos hasta un antiguo monasterio en el País Vasco que ahora se ha transformado para acoger a chicos problemáticos y con problemas de conducta que sus padres no quieren tener cerca. Cuando intentan huir, uno de ellos desaparece en el bosque cuando un hombre con una máscara se lo lleva. Desde ese momento comienzan una investigación para intentar descubrir quién fue la persona que se llevó a su. amigo y cómo conseguir que vuelva.

Y bien podrían haberse estado quietecitos, porque menudo destrozo. Para empezar, los personajes son mucho menos ingeniosos y carismáticos que los originales. Cuando haces un reboot la gente espera una nueva versión de la serie original, pero que sea igual de buena. Y los personajes y su desarrollo no han estado a la altura.

Pero es que además, en esta ocasión, la trama no consiguió engancharme. La historia es lentísima y casi no evoluciona. Los capítulos casi los tenía de fondo por terminarla porque me aburría muchísimo con la historia. Curiosamente, el único capítulo que consiguió engancharme y dejarme con ganas de más es el último. Un final completamente abierto que bien podría ser un capítulo de mitad de temporada que deja muchas intrigas por resolver y consigue el propósito que buscan: que aunque no te haya gustado la temporada vuelvas a por más.

Lo que sí ha mejorado en esta ocasión, como no podía ser de otra forma, es la calidad de la fotografía con planos mucho más elaborados y bonitos. También han mejorado las localizaciones, aunque ya en la original eran buenas. Han abandonado el emblemático edificio de la Universidad Nebrija en Madrid y lo han sustituído por el Monasterio de Irache en Navarra que además de un lugar precioso, está ubicado en un entorno mágico, ideal para el espiritismo que intenta transmitir la serie en algunos momentos.

Por otro lado, han conseguido conquistar en algún momento puntual a los nostálgicos que venían a esta serie con la esperanza de encontrarse resquicios de la original a través de pequeñas apariciones y guiños a los protagonistas originales como la entrevista en la tele a Iván y Julia contando su experiencia en Laguna Negra.

Con El Internado tenemos un nuevo ejemplo de cómo los creadores y las plataformas intentan hacer dinero a través de la nostalgia sin mucho acierto. Aunque llegados a este punto no voy a engañar a nadie, lo más probable es que acabe viendo la segunda temporada con las esperanza de que mejore y haya más guiños a la serie original.

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